viernes, 19 de febrero de 2021

          


PAULO FREIRE Y SU PARTIDA

Freire se regocijaba de la vida, era un eterno apasionado a sus años, predicando la fuerza del amor, defendiendo la necesidad del compromiso personal con los desheredados  y reelaborando sus ideas sobre educación. Pocos días antes de su muerte debatía sus proyectos sobre las nuevas perspectivas de la educación en el mundo en su propio Instituto en Sao Paulo, Brasil.

A los 75 años, Paulo Freire muere el viernes 2 de mayo de 1997. Murió de una manera previsible: le falló su corazón, porque fue tal vez el órgano que más usó en su vida.

Recibió docenas de Doctorados Honoris Causa de Universidades de todo el mundo y numerosos premios por sus trabajos en educación. Entre ellos Premio Rey Balduino  para el Desarrollo (Bélgica 1980), el de La PAZ de la UNESCO (1987) y Premio Andrés Bello de la OEA como educador de Continentes (1992).

 Su muerte deja en la memoria, su semblante calmo, sus ojos color miel, sus siempre expresivas manos develando los deseos y espantos de su alma eternamente apasionada por la vida.


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