PAULO FREIRE Y SU
PARTIDA
Freire se regocijaba de
la vida, era un eterno apasionado a sus años, predicando la fuerza del amor,
defendiendo la necesidad del compromiso personal con los desheredados y
reelaborando sus ideas sobre educación. Pocos días antes de su muerte debatía
sus proyectos sobre las nuevas perspectivas de la educación en el mundo en su
propio Instituto en Sao Paulo, Brasil.
A los 75 años, Paulo
Freire muere el viernes 2 de mayo de 1997. Murió de una manera previsible: le
falló su corazón, porque fue tal vez el órgano que más usó en su vida.
Recibió docenas de
Doctorados Honoris Causa de Universidades de todo el mundo y numerosos premios
por sus trabajos en educación. Entre ellos Premio Rey Balduino para el
Desarrollo (Bélgica 1980), el de La PAZ de la UNESCO (1987) y Premio Andrés
Bello de la OEA como educador de Continentes (1992).
Su muerte deja en
la memoria, su semblante calmo, sus ojos color miel, sus siempre expresivas
manos develando los deseos y espantos de su alma eternamente apasionada por la
vida.
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