miércoles, 24 de octubre de 2012

Ventana Abierta para Dialogar con los Paradigmas Positivista y el Postpositivista



UNA VENTANA ABIERTA PARA  ENTABLAR UN  DIALOGO TRANQUILO, INOCENTE ENTRE LOS PARADIGMAS QUE ESTABLECEN POR SU  NATURALEZA  Y PRINCIPIO EN LAS CIENCIAS SENDEROS CON  ENFOQUE CUANTITATIVO  Y   CUALITATIVO.  
      El conocer el principio de cuanto existe y ocurre en su entorno, y mucho más allá, es la búsqueda continua y constante del hombre, a lo largo de todos los tiempos. En esa incesante  indagación ha trascendido su forma de indagar, utilizando los sentidos y todas sus capacidades cognitivas, desarrollando una variada gama de estrategias que lo guían en una firme exploración de la sapiencia. Dentro de ese orden de idea y en ese hecho dinámico de influencia profunda en el campo científico y social, se distinguen diferencias y bondades que entre ellas se plantean. En un dialogo sencillo se persigue presentarlas,  de forma que al estar en contacto se arranque el velo que oscurece su praxis  y en ese acercamiento apropiarse de cada  avance y perspectiva que  van a permitir disminuir los obstáculos  que restan el alcance del objetivo trazado.  
  Es propicio establecer que la cosmovisión en cada ser humano es diferente, por ello es necesario determinar el porqué, sin que ello signifique obligante mantener posiciones contrarias. Para acercarse a una realidad existe un archipiélago de senderos, que implican precisar cada elemento o principio contenida en ella.
  Es un exhorto al desprendimiento de tantas conjeturas simples, la clave  es construir, edificar, labrar el camino, profundizando en la preparación para evitar las improvisaciones. Es importante tener presente que al analizar los riesgos es posible que se  produzcan  eventos  y las acciones que se realicen conducirán a la recomposición del camino que contribuirá a elevar el nivel de seguridad, que conlleva a mantener el control y apropiamiento de cada fortaleza, al igual que  las debilidades que de permanecer forman barreras acidas  en la solides del estudio.
  En esta escalada al mundo de los paradigmas se reconoce que existen principios, reglas y con ello una estructura lógica, sustentada en la flexibilidad o rigidez que los envuelve y que combinados con la autonomía en el proceso productivo  acogen  otros elementos que no alteran la relación construida, es decir factores y enfoques que van afianzando  el progreso de lo establecido, permitiendo circular en la decisión asumida, en referencia favorece mutuamente la actuación investigativa. De esta manera el ser humano ha contribuido a la génesis de  los modelos, los cuales se constituyen en una definición simple, en patrones, esquemas, guías… que orientan a los integrantes de una comunidad científica para lograr los saberes que enriquecerán la epistemología  de  una determinada ciencia, a través de la aplicación de diseños y métodos, los cuales son las sendas, caminos o vías que utiliza el  investigador para materializar dichos saberes, de tal forma que puedan ser convalidados  como conocimientos sólidos y confiables. Desde esta perspectiva, Kuhn (1971), citado por Bisquerra (2000), señala que “Los paradigmas son realizaciones  científicas universalmente reconocidas que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”. (p. 45).
     Cabe señalar además en este recorrido que para disminuir los riesgos con los cuales tropezamos en el mundo de la investigación es recomendable una armonía discursiva por lo que debemos hacernos de un discernir amplio, independiente que no se encuentre saturado de valores y juicios, (EPOJE)  además invertir interés, concentración condiciones que van a permitir la sintonía y el camino de alcanzar la fertilidad creativa. Por consiguiente las herramientas desde una perspectiva general dependen de la postura que asumas y el hecho mismo en comprensión.

                                                    PARADIGMAS
El quehacer conduce al hombre a designar con títulos cada hecho ó situación que desarrolla en la vida, perpetuando un conocimiento, ello le facilita su organización y ubicación  dentro de la sociedad científica.  
    Ramírez (2001), opina que un paradigma es una cosmovisión particular de ver el mundo que cuestiona el orden establecido, lo somete a una continua crítica y determina grandes transformaciones. Mientras que para Morín (1982) citado por Martínez (2006), un paradigma científico, se puede definir como “un principio de distinciones-relaciones-oposiciones fundamentales entre algunas nociones matrices que generan y controlan el pensamiento, es decir, la construcción  de teorías y producción de los discursos de los miembros de una comunidad científica determinada”. (p. 38).

     De acuerdo con estos señalamientos, el hombre ha contribuido al desarrollo de la ciencia y de la epistemología a través de la aplicación de estos  paradigmas. Estas nociones matrices van a depender de las características del fenómeno objeto de estudio, entre estos se encuentran el paradigma positivista que se fundamenta en la aplicación del método científico; el paradigma post positivista, llamado también naturalista y emergente, el cual a su vez a dado origen al paradigma interpretativo, que utiliza una variada gama de métodos, entre los cuales se encuentran los hermenéuticos, los fenomenológicos y los etnográficos;  el paradigma crítico, cuyo método es la investigación acción.
El reloj del tiempo obliga en el espacio a dar inicio el dialogo con el: Paradigma positivista y presentar su significado para los integrantes de la comunidad científica.

PARADIGMA  CUANTITATIVO POSITIVISTA

    Hurtado y Toro (1997), expresan que el paradigma cuantitativo positivista tiene su origen en el positivismo, una de las orientaciones epistemológicas derivadas del paradigma analítico, considerándose uno de los paradigmas científicos surgidos en la modernidad como resultado de la antipatía a la metafísica que para esa época dominaba  la obtención del conocimiento, cuya postura fundamentada en el racionalismo analítico, estuvo orientada a conocer la realidad utilizando la razón como única autoridad. Sostiene además que: La realidad en el paradigma positivista es desarticulada en partes, para ser resuelta,  y a partir de éstas, la realidad puede ser articulada nuevamente. Los conocimientos adquiridos se fundamentan en hechos ocurridos, por  lo que la experiencia  se constituye en la génesis del conocimiento, por cuanto las verdades son observables. Argumenta también que: Su propósito es  encontrar  las causas  que originan  y explican  los fenómenos o hechos  ocurridos,  a través de la confrontación de la teoría con la práctica; descubrir discordancias  y establecer asociaciones  generalizables entre las variables que son objeto de estudio. Y concluye que para mantener la objetividad adopta como criterio elemental la neutralidad valorativa.
  Es así, como dentro del pensamiento positivista  se mantiene que es una orientación epistemológica, que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Augusto Comte (1798 - 1857) y del británico John Stuart Mil (1806-1873),  se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del mismo siglo.  Esta orientación del pensamiento, surge como una manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución Francesa, lo que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como problema de estudio científico.
   De tal manera, que en este viaje por el positivismo, se distingue que esta epistemología tiene como característica diferenciadora la defensa de un monismo metodológico, específicamente el método de estudio de las ciencias físico-naturales. A su vez, el objetivo del conocimiento para el positivismo es explicar causalmente los fenómenos por medio de leyes generales y universales, lo que lleva a que considere a la razón como mero medio para otros fines (razón instrumental). La forma que tiene de conocer es deductiva, despreciando la creación de teorías, a partir de principios que no han sido percibidos objetivamente. Propicia la utilización de un método único de investigación, el método hipotético-deductivo como el método científico.
  Hurtado y Toro (1997), afirman que el positivismo tiene dos fuentes primarias, Isaac Newton quien aportó una concepción totalmente mecanicista y  el filosofo francés René Descartes, con la idea de que existe un "Dualismo absoluto" entre la mente y la materia que condujo a la creencia de que el mundo material puede ser descrito objetivamente, sin referencia alguna al sujeto observador.

     Al referirse a la orientación positivista, Martínez  (1998), expresa  que:

La idea central de la filosofía positivista sostiene que fuera de nosotros existe una realidad totalmente hecha, acabada y plenamente externa y objetiva, y que nuestro aparato cognoscitivo es como un espejo que la refleja dentro de sí, o como una cámara fotográfica que copia pequeñas imágenes de esa realidad exterior.
De esta forma, ser objetivo es copiar bien esa realidad sin deformarla, y la verdad consistiría en la fidelidad de nuestra imagen interior a la realidad que representa. (p. 14)  Al respecto, Hurtado y Toro (1997), señalan que la realidad es todo  lo existente dentro de las coordenadas de tiempo, espacio y masa, por lo que se puede señalar que el positivismo  “sólo considera la posibilidad de estudiar científicamente los hechos, los fenómenos, el dato experimentable, lo observable, lo verificable”. (p. 34).  De tal manera que, la investigación científica se fundamenta  primordialmente en la observación. Hurtado y Toro (1997), señalan que el mismo Augusto Comte, como  máximo representante del positivismo  afirmo  que:
        La evolución del espíritu humano lo lleva a alcanzar  una fase que él llama estado positivo o científico, en la que el espíritu intenta explicar los fenómenos relacionándolos con los hechos y todo lo que no pueda reducirse a un hecho particular o una ley general debe considerarse ininteligible. (p 34).
   De estas afirmaciones, se interpreta que  "solo los hechos son científicamente cognoscibles y todo lo que está fuera del conocimiento científico se considera incognoscible". (Hurtado y Toro, 1997, p. 34). Entre las críticas que se le hacen al positivismo es la incapacidad que posee el método de las ciencias físico-naturales, para conocer sus objetos de estudio (la sociedad, el hombre, la cultura) los cuales tendrían propiedades como la intencionalidad, la autorreflexibidad y la creación de significado, que serían dejados de lado por la epistemología positivista.
En la reciprocidad de la búsqueda por convivir con cada paradigma le corresponde el escenario ahora  al Paradigma Cualitativo.
                 PARADIGMA CUALITATIVO  POSTPOSITIVISTA
  Martínez (1999), sostiene que el paradigma postpositivista, llamado también postmodernista inicia su gestación ha­cia fines del siglo XIX,  desarrollándose completamente en las décadas de los años 50 y 60, fueron autores como  Dilthey, en historia y psicología; Wundt, Brentano, Ehrenfels  y William James, en psicología; Husserl, en fenomenología y Max Weber, en sociología;  quienes intervinieron en su inicio. A su desarro­llo en el siglo pasado tuvieron una con­tribución fundamentalmente la obra de los físicos durante las primeras tres décadas, la filosofía de la ciencia de Witt­genstein y la biología de Bertalanffy en los años 30 y 40, y las obras de autores como Toulmin, Hanson,  Kuhn, Feyerabend, Lakatos,  Polanyi y Pop­per, entre las décadas de 1950 y 1960. También, aportaron su contribución la psicología de la Gestalt, el estructuralismo francés, el enfoque sistémico y la teoría crítica de la escuela de Frankfurt. El investigador Ludwig Wittgenstein, filósofo de origen austriaco nacionalizado británico, fue uno de los pensadores del siglo XX, quien en su vida y su obra,  evoluciona radicalmente, de ser ejecutor del paradigma positivista  pasa a ser practicante del paradigma postpositivista. Martínez (1999), expresa que “Wittgenstein, sostenía en el tratado, que había un grupo de palabras y proposiciones que designaban directamente partes de la realidad. Este supuesto hecho era la base del positivismo lógico y, por derivación, de las “definiciones operacionales”, debido a que “enlazaba” las proposiciones con la realidad” (p. 38). La doctrina formulada por Wittgenstein en su tratado  sirvió de apoyo a los miembros del Círculo de Viena en Austria, conformado por un grupo de filósofos, científicos y matemáticos, entre quienes se encontraban Schlick, Carnp, Neurath, Feigl, Gödel, Hempel, Reichenbach, Ayer,  para liderar,  a través del la revista Conocimiento  (Erkenntnis), la filosofía del positivismo a nivel planetario, de igual manera, esa doctrina constituyó los cimientos para  construir la ideas elementales que hasta hoy forman parte del método científico. A partir de 1930, Wittgenstein  irrumpe en los salones donde dicta sus clases con nuevas ideas, que contradicen las que había tenido hasta el momento y que se habían difundido a través de su tratado por todo el planeta. Al referirse al cambio experimentado por este filósofo, Martínez (1999), expresa que este:
        Niega  que hay tal relación directa entre la palabra o proposición y un objeto;   afirma que las palabras ni tienen referentes directos; sostiene que los significados de las palabras o de las proposiciones se encuentran determinados por los diferentes contextos en que ellas son usadas; que los significados no tienen linderos rígidos, y que estos están formados por el contorno y las circunstancias en que se emplean las palabras; que, por consiguiente, un nombre no puede representar o estar en lugar de una cosa y otro en lugar de otra, porque el referente particular de un nombre se halla determinado por el modo en que el término ha sido usado. (p. 38).
   Es así como,  la perspectiva de la orientación cualitativa se  ocupa de rescatar al sujeto y de darle valor, pues la observación no puede ser considerada como pura e inmaculada, sino que lo observado constituye en un marco referencial  conformado por los intereses, valores, actitudes y creencias de las personas, y que sólo puede ser expresado desde la subjetividad  de estas. De allí que, Polanyi (1958), citado por Martínez (1999),  expresa: “todo conocimiento es conocimiento personal”…, o su definición de ciencia como “un sistema de valores y creencias con las cuales estamos comprometidos” (p. 38-39).

Paradigma Interpretativo

     Bisquerra (2000), señala que bajo la denominación de paradigma interpretativo se agrupan las distintas corrientes de pensamiento que adoptan al paradigma naturalista y al paradigma cualitativo, entre los que se encuentran la fenomenología, la etnografía, el paradigma ecológico, el interaccionismo simbólico, etc.
     Sandín (2003), declara esta corriente de pensamiento como interpretativismo, señalando que: “La perspectiva interpretativa  emergió como reacción al intento de desarrollar una ciencia natural de los fenómenos sociales”. (p. 56). Esta postura defiende la opinión de que las ciencias mentales o culturales buscan comprender el significado de los fenómenos. De tal manera, que el enfoque interpretativo tiene como objetivo desarrollar interpretaciones de la vida social y el mundo desde la perspectiva cultural e histórica.  Crotty (1998), citado por Sandín (2003), expresa que en el enfoque interpretativo se deben considerar tres perspectivas fundamentales como son la hermenéutica, la fenomenología y el interaccionismo simbólico. Martínez (2006), clasifica las orientaciones metodológicas de la investigación cualitativa en métodos hermenéuticos, entre los que se encuentran los métodos el hermenéutico clásico, etnometodología, interaccionismo simbólico y análisis del discurso; los métodos fenomenológicos, entre éstos están el fenomenológico clásico, feminismo, narrativa testimonial y grupos focales; y los métodos etnográficos los cuales incluyen el etnográfico clásico, historias de vida, endógeno y la investigación acción.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Martínez, M. (2006). Ciencia y arte en la metodología cualitativa. 2ª edic. México: Trillas.
Martínez, M. (2005). La Investigación Cualitativa. Razón de Ser y Pertinencia. Concienciactiva21, número 10, octubre 2005.
Martínez, M. (1996). El comportamiento humano. Nuevos métodos de investigación, 2ª edic, reimp. 2006. México: Trillas.
Bisquerra, R. (2000). Métodos de investigación educativa. Guía práctica. España: Grupo Editorial Ceac, S.A.

      YRMA SPÓSITO  C.I 4985543   TURNO TARDE PUERTO ORDAZ

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