jueves, 11 de octubre de 2012

TRAS LAS HUELLAS DE ATENEA



TRAS LAS HUELLAS DE ATENEA
Nos presenta el trabajo del Dr. Radamés Guzmán, el cual al compás de la mejor partitura nos conduce a danzar en dos melodías con magnifica sincronía, ondas suaves van operando para producir un efecto profundo en el lector.
   Si bien parecieran contenidos diversos se encuentran incardinados dentro de una reflexión sustancial fundamentalmente unitaria. Curiosamente se dilucida como la pervivencia de un momento histórico mítico, que se ensancha más allá de un tiempo ideal, su naturaleza se apoya en la posibilidad de plasmar cada hallazgo en la identidad de un paradigma, que emerge en la post modernidad y como una tonada sutil mezcla la relación hombre – ciencia – investigación con la nobleza del discurso. Tras las huellas de Atenea se convierte en un texto de consulta ineludible como lo revela su autor, para todo el que creé y corre en pos de la sapiencia investigativa su ritmo genera en el pensamiento un interjuego de vínculos que van siendo identificados sin arquetipos del lenguaje, solo la conciencia y la vivencia actúan de plataforma interna del contexto que conduce al dilema de como resolver el conflicto humano, evitando el ejercicio de la fuerza desde lo racional y justo, estableciendo la paz; lo cual asegura el orden ideal elevado. Podemos conceptualizar como el proceso que advierte la comunión y la evolución del espacio, que solo exigían problematizar, explicar, comprobar y demostrar, para ver llegar  la libertad del pensamiento hecho palabra, sin barreras sin sombras o miedo que satisfagan una realidad. A través de la discrecionalidad de la observación el prisma se irradia abarcando todas las dimensiones posibles. Radamés promueve “la reflexión al igual que el actuar inspirado en la libertad de crear”; él se aparta de lo cotidiano, utiliza la analogía, basándose en premisas epistemológicas sin formulas tradicionales. Las sombras existen como se percibe la noche imperturbable, existe la razón y se siente su efecto y por último no es negar la existencia de lo vivido es evolucionar en la experiencia para apresurar el alcanzar en profundidad la construcción de un nuevo orden civilizatorio investigativo.

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